Hipotecas que traen ‘cola’: la distinción entre el plazo de la hipoteca y el plazo de la obligación garantizada

7 de agosto de 2014

El ordenamiento hipotecario prevé la posibilidad de establecer, en determinados supuestos, un plazo de duración de la hipoteca.

Existen dos supuestos para los que la Ley establece expresamente como requisito constitutivo la determinación de un plazo de duración específico para la hipoteca inmobiliaria: la hipoteca en garantía de cuenta corriente de crédito y la llamada hipoteca flotante (artículos 153 y 153 bis, respectivamente, de la Ley Hipotecaria).

 

El motivo de tal exigencia radica en que el plazo de vencimiento de las obligaciones garantizadas por estos dos tipos de hipotecas es, con frecuencia, indeterminado. En efecto, la cuenta corriente de crédito suele regularse como un contrato de duración determinad -normalmente anual- con prórrogas tácitas sucesivas de su vencimiento de tal forma que, en la práctica, su duración resulta indefinida. En el caso de la hipoteca flotante, si ésta garantiza obligaciones futuras cuyos términos no se conocen, tampoco conoceremos su plazo de duración.

 

En consecuencia, cuando resulta imposible determinar el plazo de vencimiento de las obligaciones garantizadas, debe fijarse un plazo de duración para la propia hipoteca, durante el cual los acreedores de tales obligaciones gozarán del beneficio de la garantía real.

 

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