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SuscribirmeEn la práctica societaria es habitual que la continuidad del proyecto común se vea condicionada por la voluntad de uno o varios socios de desvincularse de la sociedad. Las causas que motivan la desinversión son variadas: desde divergencias estratégicas, necesidades individuales de liquidez, reestructuraciones patrimoniales en el ámbito familiar, procesos de sucesión intergeneracional, hasta la simple reorientación de las inversiones hacia otros sectores o proyectos. En todos estos supuestos, la salida de socios constituye un fenómeno recurrente en la práctica mercantil, cuya adecuada canalización resulta esencial para preservar la estabilidad y continuidad operativa de la sociedad.
Una de las principales dificultades que plantean estas operaciones radica, habitualmente, en la insuficiencia de liquidez de los ocios que permanecen para adquirir directamente las participaciones o acciones del socio saliente. En un número significativo de casos, los socios carecen de disponibilidad financiera inmediata o no están dispuestos a asumir endeudamiento personal para sufragar la adquisición. A ello se añade, además, que la opción de distribuir dividendos para dotar de liquidez a los socios puede resultar fiscalmente gravosa e ineficiente. Estas limitaciones desplazan la atención hacia soluciones que involucren directamente a la sociedad, permitiendo que sea ésta la que articule económicamente la salida del socio.
Ver el capítulo completo en: M&A Derecho financiero y bancario y reestructuraciones 2026. Tirant Lo Blansh, 2026.
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