UE | Las claves de la futura taxonomía social europea

Recientemente la Plataforma sobre Sostenibilidad Financiera ha elaborado un informe sobre taxonomía social

UE | Las claves de la futura taxonomía social europea
11 de mayo de 2022

¿Qué parámetros harán socialmente sostenible una empresa?

Las claves de la futura  taxonomía social europea, elaborada por el organismo asesor de la Comisión Europea.

Recientemente la Plataforma sobre Sostenibilidad Financiera (en adelante, la Plataforma) –organismo asesor de la Comisión Europea– ha elaborado un informe sobre taxonomía social que sienta las bases de la futura regulación europea en este ámbito. 

La taxonomía social puede definirse como un conjunto de criterios y parámetros objetivos dirigidos a clasificar, de forma transparente y fiable, aquellas actividades y empresas que contribuyan de forma sustancial a alcanzar objetivos determinados en el plano social.  

De ese modo, la taxonomía social se presenta como una herramienta que permitirá a los mercados: (i) identificar empresas y productos socialmente sostenibles y (ii) guiar los flujos de capital hacia esas actividades. 

A su vez, esta taxonomía complementará la ya vigente taxonomía comunitaria de finanzas sostenibles, destinada a clasificar las actividades económicas en función de su impacto medioambiental, así como a definir los requisitos que esas actividades deben cumplir para poder ser calificadas como medioambientalmente sostenibles.

Pese a no tener carácter vinculante, el propósito del informe es ofrecer a la Comisión una primera aproximación a los elementos estructurales de la taxonomía social.

A continuación, analizaremos brevemente la propuesta elaborada por la Plataforma:

¿En qué consiste la propuesta de la Plataforma?

La propuesta de taxonomía social se estructura en torno a tres colectivos principales y a tres objetivos nucleares, enlazando cada colectivo con un objetivo específico.

La contribución sustancial a uno o varios de los anteriores objetivos permitirá que determinadas actividades o productos puedan considerarse socialmente sostenibles.

Con ello se pretende evitar que se califiquen como socialmente sostenibles actividades o productos que, por su propia naturaleza o por sus resultados, sean nocivas para otros objetivos sociales o otras taxonomías (como la medioambiental).

Como colectivos interesados, la Plataforma identifica los siguientes:

> Personas Trabajadoras (de una misma empresa y de su cadena de valor).

> Usuarios finales y consumidores.

> Comunidades afectadas (directamente o por la cadena de valor).

Respecto a los objetivos sociales, la Plataforma propone:

> Para las personas trabajadoras, el trabajo decente en la empresa y en la cadena de valor. Bajo este objetivo general se incluyen otras obligaciones específicas como la promoción de la igualdad o la eliminación de la brecha salarial, entre otros.

> Para consumidores y usuarios, los estándares de vida y bienestar adecuados, que integra obligaciones como, por ejemplo, la elaboración de productos y servicios saludables, seguros, duraderos y reparables.

> Para comunidades, la sostenibilidad y la inclusión, abarcando deberes como la  igualdad, el respeto a los derechos humanos o el apoyo a medios de vida sostenibles.

¿Cómo puede contribuir la taxonomía social a mejorar las relaciones laborales?

La taxonomía social no solamente ayudará a inversores y consumidores a guiar sus elecciones sino que se espera que también sirva de revulsivo para las empresas, incentivándolas a fomentar el diseño y adopción de acciones positivas en el plano del trabajo digno a fin de alcanzar el distintivo de sostenibilidad social.

En ese sentido, el reconocimiento de sostenibilidad social no solo aportará un beneficio reputacional frente a consumidores e inversores, sino que devendrá un factor diferencial en el mercado laboral, determinante en la atracción y retención de talento. Del mismo modo, para las personas trabajadoras, la calificación de sostenibilidad social se convertirá en una garantía de calidad de las condiciones laborales y derechos en la empresa y de su cadena de valor.

¿Cuáles son los siguientes pasos?

Tras recibir el informe de la Plataforma, ahora corresponde a la Comisión elaborar su propio informe sobre taxonomía social, siendo este un compromiso que ya asumió dentro de las obligaciones de revisión del Reglamento (UE) 2020/852 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de junio de 2020, relativo al establecimiento de un marco para facilitar las inversiones sostenibles.

Permaneceremos atentos a la próxima publicación de ese informe para ver si la Comisión valida la configuración de la taxonomía social diseñada por la Plataforma y también para conocer qué fórmula de integración normativa propone a fin de relacionar y coordinar la taxonomía social con la taxonomía de finanzas sostenibles. 

11 de mayo de 2022